“Eu não quero viver num mundo sem baleias.”
líder da Ocean Alliance Iain Kerr
Política, economia, poesia, assuntos sociais e pensamentos num mundo conturbado, mas em contínuo processo de mudança!!
Canción de Otoño en Primavera
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
Plural ha sido la celeste
historia de mi corazón.
Era una dulce niña, en este
mundo de duelo y de aflicción.
Miraba como el alba pura;
sonreía como una flor.
Era su cabellera obscura
hecha de noche y de dolor.
Yo era tímido como un niño.
Ella, naturalmente, fue,
para mi amor hecho de armiño,
Herodías y Salomé...
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
Y más consoladora y más
halagadora y expresiva,
la otra fue más sensitiva
cual no pensé encontrar jamás.
Pues a su continua ternura
una pasión violenta unía.
En un peplo de gasa pura
una bacante se envolvía...
En sus brazos tomó mi ensueño
y lo arrulló como a un bebé...
Y te mató, triste y pequeño,
falto de luz, falto de fe...
Juventud, divino tesoro,
¡te fuiste para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
Otra juzgó que era mi boca
el estuche de su pasión;
y que me roería, loca,
con sus dientes el corazón.
Poniendo en un amor de exceso
la mira de su voluntad,
mientras eran abrazo y beso
síntesis de la eternidad;
y de nuestra carne ligera
imaginar siempre un Edén,
sin pensar que la Primavera
y la carne acaban también...
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer.
¡Y las demás! En tantos climas,
en tantas tierras siempre son,
si no pretextos de mis rimas
fantasmas de mi corazón.
En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura. Amarga y pesa.
¡Ya no hay princesa que cantar!
Mas a pesar del tiempo terco,
mi sed de amor no tiene fin;
con el cabello gris, me acerco
a los rosales del jardín...
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
¡Mas es mía el Alba de oro!
Rubén Darío
Dormes? eu velo, sedutora imagem,
Grata miragem que no ermo vi:
Dorme – impossível – que encontrei na vida!
Dorme, querida, que eu descanto aqui!
Dorme! eu descanto a acalentar-te os sonhos,
Virgens, risonhos, que te vem dos céus!
Dorme! e não vejas o martírio, as magoas,
Que eu digo às águas e não conto a Deus!
Anjo sem pátria, branca fada errante,
Perto ou distante que de mim tu vás,
Há de seguir-te uma saudade infinda,
Hebrea linda, que dormindo estás!
Onde nasceste? Onde brincaste, oh bela?
Rosa singela que não tens jardim?
Em Jafa? em Malta? em Nazareth? no Egipto?
Mundo infinito, e tu sem berço?! oh! Sim.
Dorme, que eu velo, sedutora imagem,
Grata miragem que no ermo vi;
Dorme – impossível – que encontrei na vida!
Dorme querida que eu não volto aqui!
Folha que o vento da fortuna impele!
Vítima imbele que o tufão roubou!
Flor que n’um vaso se alimenta, cresce,
Ri, desaparece, e nunca mais voltou!
Filha dum povo perseguido e nobre,
Que o mundo encobre o seu martírio, e crê!
Sempre Ashevero a percorrer a esfera!
Desgraça austera! Inabalável fé!
Porque há de o lume de teus olhos belos,
Mostrar-me anelos d’infinito ardor?
Porque esta chama a consumir-me o seio?…
Deus de permeio maldiz o amor!…
Peito! meu peito, porque anseias tanto?
Pranto! Meu pranto, basta já, não mais!
É sina, é sina; remador, voltemos;
Não n’a acordemos… para quê, meus ais?…
Dorme, que eu velo, sedutora imagem,
Grata miragem que no ermo vi;
Dorme – impossível – que encontrei na vida!
Dorme querida que eu não volto aqui!
Tomás Ribeiro (1831- 1901), poeta português.